el lobo que nunca muere

Te contamos por qué tienes que ver Logan, la última película de Wolverine

Si estás buscando una película que rompa el cliché del superhéroe con sustancia, acción y un profundo mensaje, Logan hará que vuelvas a tener confianza en el cine actual… ¡Te contamos por qué!

 

Por Ed Vera | @vid1ka |

 

 

 

Logan, es la tercera y última película de la trilogía de Wolverine, el malhumorado personaje del universo de los X-Men, y que desde el año 2000 Hugh Jackman interpreta apareciendo en la trilogía original y la precuela de los famosos mutantes. El film se beneficia de la actuación de Patrick Stewart (Charles Xavier/Profesor X); y se eleva con el debut en el cine de la joven actriz Dafne Keen, quien logra robarse el metraje metida en la piel de la mortífera X-23/Laura Kinney, otro de los carismáticos personajes materializados por Marvel.

 

 

La cinta estrenada el pasado mes de marzo, contó nuevamente con James Mangold en la dirección, para mostrarnos que a veces quien no arriesga no gana. Logan es un road movie con un claro mensaje político acerca de encontrar la paz en un mundo distópico por el año 2024; un rasgo muy oportuno en nuestros tiempos, donde miles de desplazados sufren por conflictos bélicos. Es también una propuesta donde la ficción y la realidad se entremezclan en un espectáculo que no será nada cómodo para ciertos espectadores. Aquí se aborda la leyenda desde el cuestionamiento; es decir, una capa no podrá vencer la calamidad a sus anchas, ni mucho menos las propias, una jugada que indiscutiblemente rompe con rancios clichés, erigiendo a Logan como tal vez la mejor película de superhéroes hecha hasta el momento.

 

 

Logan toma lo mejor de antaño

Era tradicional en el cine de superhéroes la actitud condescendiente de los directores, empeñados en darnos historias que no respetaran a nuestros personajes favoritos. Quizás, advertir que la audiencia puede ser inteligente y capaz de entender complejos conflictos más allá de un desgastado despliegue de efectos CGI, podría abrir el camino hacia una nueva generación de clásicos de ciencia ficción/suspenso, en un tono tan respetable como en Carrie (1976); o Firestarter (1984); ambas de Stephen King. Logan toma lo mejor de Firestarter, para mostrarnos sin inocencias cómo un don se convierte en una maldición con todas las letras, al punto de ser blanco de intereses particulares, dañando aquellos que amas o asesinando en legítima defensa, hechos que pesan por igual y que terminan por apartarte de la tranquilidad y la paz anhelada.

 

 

Un film sin concesiones

El cine de superhéroes no tiene por qué ser amable; aquí estamos ante un argumento sólido que parece no buscar hacer concesiones. Se nos presenta una ambientación -desalentadora sí-, pero que no deja de ser efectiva; pues se expone con acierto un retrato donde la aflicción se extiende en cada cuadro, mostrando las heridas del tiempo y la vejez, en contraposición a los cortes físicos que recibe nuestro héroe. Si bien esos daños determinan parte del drama de Wolverine, al ser un hombre vencido por los embates de la enfermedad, los años y fracasos, aquellas cicatrices abiertas quedan en un segundo plano al mostrarnos de qué está hecha en realidad la fibra de la humanidad. La gloria de antaño es debatida, lo que nos hace comprender por las malas la importancia de los simples placeres de la vida y los vínculos afectivos: la buena compañía, una siesta en una cómoda cama, el cuidado del padre que nunca se tuvo o la ilusión de darle lo mejor a un hijo; elementos que trascienden los clásicos leotardos amarillos de detalles negro y azul…

 

 

Heroicidad sin CGI

Logan expone el significado de la vida, no desde la perspectiva del súper humano, pues aquí con todo lo excepcional de los tres personajes principales (Logan, Charles y Laura) se muestra una tragedia, que no es menos ni más que el de la Humanidad en sí misma. Las dificultades abren las puertas a reproches que objetan la ingratitud que nubla los favores recibidos hace años, tiempos de tenerlo casi todo, donde se creía que el mundo nunca pondría a prueba su invulnerabilidad física o esa particular seguridad que le brindaba la “familia” de los X-Men. Aquí el final del camino no es brillante ni glorioso, es árido, sofocante e implacable, pero no por eso menos heroico. Una vieja historieta solo es un ridículo espejismo de una época plagada de hazañas; sin embargo es el mapa hacia la redención de Wolverine en todas sus facetas.

 

 

Logan trasciende…

Si todavía no has visto Logan, esta cinta es una lección para comprender cómo vivimos nuestra vida y cómo la decidimos acabar, definitivamente un viaje del héroe que trasciende ante tantos desaciertos fílmicos dedicados al cómic. Si estás buscando sustancia en una película, sangre más que justificada y un personaje que puede ser sin reparos rival de Eleven de Stranger Things, no quedarás indiferente…

 

Texto original de http://culturizando.com

 

 

 

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